Los cuentos zen me gustan especialmente porque suelen ser cuentos muy cortitos pero con un gran mensaje. Son breves y se leen en un momento, sin embargo la reflexión a la que invitan es más profunda y requieren algo más de tiempo que lo que tardas en leer el cuento, si quieres sacarle todo su jugo.
A un discípulo que se lamentaba de sus limitaciones, le dijo el maestro,
- “naturalmente que eres limitado. Pero ¿no has caído en la cuenta de que hoy puedes hacer cosas que hace quince años te habrían sido imposibles? ¿Qué es lo que ha cambiado?”
“Han cambiado mis talentos”, respondió el monje.
“No, has cambiado tú”, dijo el maestro.
“¿Y no es lo mismo?”, dijo el discípulo.
“No, tú eres lo que tú piensas que eres, cuando cambia tu forma de pensar, cambias tú”.
Cuando vi el título de este cuento no dude en elegirlo para este post dedicado al cuento zen, y es que si algo está habiendo en mi vida este año son cambios y si algo siento más ahora que en otros momentos o etapas de mi vida, es la necesidad de cambio.
El cuento acaba diciéndole el maestro al discípulo: "tú eres lo que piensas que eres, cuando cambia tu forma de pensar, cambias tú".
Y yo añadiría: "cuando cambias tú, cambia tu entorno y cambia tu vida"

