lunes, 28 de septiembre de 2015

TODO VIENE Y VA. TODO PASA- OSHO

Pensar «soy la mente», es inconsciencia. Debes saber que la mente sólo es un mecanismo, como lo es el cuerpo; debes saber que la mente está separada.

Viene la noche y después viene la mañana; y tú no te identificas con la noche. No dices: «Soy la noche»; y tampoco dices: «Soy la mañana». Viene el día y después vuelve la noche; la rueda continúa girando, pero tú te das cuenta de que no eres estas cosas. Lo mismo ocurre con la mente. Aparece la ira pero tú te olvidas : te conviertes en ira. Viene la avaricia y te olvidas: te conviertes en avaricia. Se presenta el odio y te olvidas: te conviertes en odio. Eso es inconsciencia. Conciencia es darse cuenta de que la mente está llena de avaricia, llena de ira, llena de odio o llena de lujuria, pero tú sólo eres un observador. Entonces puedes ver cómo surge la avaricia y se convierte en una gran nube oscura que después se dispersa; y tú no has sido tocado. ¿Cuánto tiempo pueden quedarse? Tu ira es momentánea, tu avaricia es momentánea, tu lujuria es momentánea. Simplemente observa y te quedarás sorprendido: vienen y se van. Y tú permaneces allí, intocable, fresco, tranquilo.

Igualmente cuando te sientas bien, en un estado de éxtasis, no debes pensar que va a ser un estado permanente. Vive el momento tan alegremente, tan animadamente como puedas, sabiendo muy bien que ha venido y se irá, como la brisa que entra en tu casa, con toda su fragancia y frescor, y sale por la otra puerta. Si piensas que puedes hacer que tus momentos de éxtasis sean permanentes, ya has empezado a destruirlos.

Cuando vengan, agradécelos; cuando se vayan, siéntete agradecido a la existencia. Permanece abierto. Ocurrirá muchas veces; no enjuicies, no seas un elector. Permanece libre de elecciones. Sí, habrá momentos en los que te sentirás desgraciado. ¿Y qué? Hay personas que se sienten desgraciadas y no han conocido ni un momento de éxtasis; tú eres afortunado. Incluso en medio de tu desgracia, recuerda que no va a ser permanente; también pasará, por eso no dejes que te altere demasiado. Permanece sereno.

Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza; acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza, son la naturaleza misma de las cosas. Y simplemente eres un observador: no te conviertes ni en la felicidad ni en la desgracia. La felicidad viene y se va, la desgracia viene y se va. Pero hay algo que siempre está allí —siempre y en todo momento — y ése es el observador, el testigo.

Poco a poco ve centrándote más en el observador. Vendrán días y vendrán noches…vendrán éxitos y fracasos… vendrán vidas y vendrán muertes. Pero si permaneces centrado en el observador — porque es la única realidad en ti— todo es un fenómeno pasajero.

Sólo por un momento trata de sentir lo que te digo: simplemente sé un testigo. No te aferres a ningún momento porque es hermoso ni alejes de ti ningún momento porque es desgraciado. Deja de hacer eso. Lo has estado haciendo durante vidas enteras. Nunca has tenido éxito hasta ahora y nunca lo tendrás, jamás. El único modo de ir más allá, de permanecer más allá, es encontrar el lugar desde el que puedes observar todos estos fenómenos cambiantes sin identificarte.

                                                                                                                       OSHO


Pués si, hay momentos en la vida en que esto se puede experimentar de forma muy clara si se pone atención. Pasamos a veces por etapas en las que determinadas circunstancias nos alteran a nivel mental y emocional, pueden ser momentos de confusión, de indecisión, situaciones que nos superan, momentos en los que las emociones pueden ser una autentica montaña rusa.
La emociones vienen y se van, se alternan entre ellas, igual estas triste y decaido, que de repente te viene un impulso de optimismo y motivación y te sientes alegre. Puedes sentir rabia ante la impotencia de algo que parece que se escapa a tu control. Y cuando te quieres dar cuenta estas aceptando otra vez lo que sabes, no puede ser de otra manera.
El mundo de las emociones es complejo y caprichoso, o así me lo parece a mi a veces. Pero podemos usar esas etapas de la vida en que por la razón que sea nuestras emociones estan revueltas para practicar la observación de la que nos habla Osho. Porque es cierto y lo he experimentado alguna vez  que cuando conseguimos ponernos en la posicion de observador la emoción no te arrastra, no te invade, y al final pasa, como la misma vida, simplemente pasa.

                                                                                                                        Butterfly

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